No es el hip hop latinoamericano el que simula pose de rudo: es la realidad sin parangones de la región la que no da tregua en lo social, lo político y lo económico (más el forúnculo agregado de los monopolios de la información). Injusto, catastrófico y amañado panorama del que la gran mayoría no quiere pensar, ver u oír. Sólo cuentan con sus propios discos, bien producidos y de marcado acento popular contrario a lo que se piensa de ellos y su relación con el hip hop globalizado. En Ecuador se llama Tzantza Matantza y su tercer álbum en una carrera nacida en 1996 ha sido izado por las calles de una capital que es cálida con la comitiva missuniversal de Donald Trump pero que para los demás -regularmente- tiene un menú abismalmente contrario al que ofrecen los hoteles suizos que imperan en sus zonas turísticas: "Hay una guerra sucediendo allá afuera en esta ciudad de mierda» reza la letra de Tziudad de Quito, uno de los cortes de A la cabeza. ".. .dinero, drogas, armas, putas, ratas, mierda, gente fría como el hielo se disputa en un duelo el mismo suelo...". Byron Granda (a.k.a. Krudo Mesak) y Juan Castro (a.k.a. Sucio Kastro) comenzaron creando pistas a partir de casetes de baladas, cánticos indígenas y discursos políticos tomados de la radio, y colocando letras propias de denuncia sobre ese masapán chamánico, liberador y amargo llegaron a un primer disco titulado Saca la cara en 2000. «Todo lo que sucede en Quito no pasa desapercibido para nosotros» advierte la dupla que son voz en Tzantza Matantza. «Sería facilista e insignificante el querer polarizar algo y decir "somos lo bueno y estamos contra lo malo", A Quito la vivimos con conciencia, no con indiferencia». En 2001, Tzantza Matantza editó un segundo proyecto de estudio (esta vez firmado únicamente por Sucio Kastro) bajo el nombre de A la memoria de Kirubba (en honor a la comuna indígena que se reveló contra la conquista española). «Nuestra intención es llegar más a la razón de la gente que a su emoción», dicen Mesak y Castro. ..En Ecuador hay pocos grupos organizados profesionalmente que tienen un objetivo claro. Muchos otros piensan que el hip hop es una manera de diferenciarse del resto de la sociedad. Sin embargo, a futuro imaginamos un panorama diferente, donde habrá bandas que comercializarán su música en otros países de la región y en España». En los años siguientes, Tzantza Matantza se ocultó bajo la espesa niebla quiteña para permitirse la visibilidad de la que hoy goza su tercer CD (también tripleta del sello Discos Amuank). «Debido a la importancia que sigue teniendo nuestro primer álbum tuvimos que imponemos un proceso de perfeccionamiento constante. En A la cabeza dimos más énfasis a la calidad de las voces y a la masterización del mismo. Y hay una madurez compositiva que expresa cómo hemos sobrevivido en esta selva de concreto».