La historia del hip hop llega tarde a nuestro país; apenas a inicios de los noventa los más jóvenes empiezan a interesarse sin prejuicios por una de las revoluciones musicales de mayor influencia de todos los tiempos. Uno de los resultados más vivos y compactos de dicha tardia educación es la agrupación ecuatoriana Tzantza Matantza, formada por Krisis (David Vacas), Krudo (Byron Granda) y Kirubba (Juan Castro), quienes generan a partir de samples evocativos una de las etapas más innovadoras de la música contemporánea ecuatoriana. Tzantza Matantza renueva la manera de escuchar el rap y el hip hop partiendo de los esquemas tradicionales, ritmos maquinales, sampling y skratch y añadiéndoles una lírica espesa y radical que versa sobre la injusticia y lo dramático de una sociedad insulsa y apática. El año pasado editaron su primer cd, Saca la cara, que reúne la belleza y rebeldía de lo mestizo con la energía de lo ecléctico. Un sonido mucho más elaborado que el de otras alineaciones internacionales clama por una escucha más seria y objetiva que la que reciben bandas similares patrocinadas por las televisoras de siempre. Este trío busca, quizá inconscientemente, el camino más difícil: el de hacer pensar a quienes los escuchan involucrándolos en una realídad sudamericana y mestiza.