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La tropa arranca cabezas contraataca
Publicado en Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú el viernes 1 de julio de 2005 por Rolling Stone

NO ES QUE HACE NUEVE AÑOS EL Ecuador recibiera por primera vez los latigazos de la omnipresente corrupción política, sólo que en aquella época -1996-, a la cabeza del festín denigrante de arbitrariedades, componendas y despilfarros, estaba el más grande payaso de los últimos 26 años de vida "democrática" del Ecuador.

Aquel tipo de cutis reventado por el acné y bigotillo hitleriano que en sus mítines cantaba [muy mal], bailaba y tomaba alcohol porque eso -según él-lo acercaba más a su pueblo; pueblo que tan sólo seis meses después de que el payaso iniciara su mandato, asqueado de su sinvergüencería, lo sacó a patadas del gobierno, mientras observaba impotente, cómo él y sus secuaces se llevaban millones de sucres -la defenestrada moneda nacional ecuatoriana- en sacos de yute hacia Panamá.

Por si todavía no han adivinado, el personaje se llama Abdalá Bucaram.

ES EN ESE AÑO DE MEMORABLE depravación socio-política que dos quiteños se Juntan para estructurar un dúo de hip hop que desde su vitrina compondría música agresiva para fustigar la decadencia reinante, convirtiéndose con tal iniciativa en los pioneros del hip hop duro en el país.

Byron Granda -alias Krudo Mesak- y Juan Castro, antes bajo el seudónimo Kirubba [hasta que llegó la franquicia Popstar con su show al Ecuador y luego de meses de lamentos conformó un grupo cántico-bailarín al que llamó Kiruba], hoy renombrado como Sucio Kastro, los MCs de la banda, en un deseo de homenajear a la mitad indígena que les otorgó su mestizaje ecuatoriano, rescatan el símbolo de la tzantza y lo reivindican como su talismán de lucha.

En la etnia amazónica Shuar, la tzantza es el trofeo aborigen. Es la cabeza degollada del enemigo, deshuesada y reducida luego de un proceso en el que la tez con la boca y los ojos cosidos, se convierte en una bolsa curtida de piel humana que se encoge por acción de piedras y arena caliente. Es el botín que demuestra el exterminio de! enemigo y la fuerza del guerrero.

Dentro de esa simbología, el dúo asimila al trofeo Shuar como una representación de lo que quieren obtener cuando derroten a la sumisión de la raza. "Es todo lo que odiamos: cabezas pequeñas que significan la ignorancia y el poco razonamiento; ojos cerrados que no ven o no quieren ver la realidad; y boca cosida que muestra el miedo a expresar las ideas y sentimientos verdaderos". LAs LIRICAS COMIENZAN A EDIFICARSE y en 1998 se les une DJ Krisis [como para ratificar que lo que rondaba el ambiente no era justamente estabilidad], que hoy se hace llamar Da Beat.

Dos años más tarde, con la parsimonia que caracterizó a la década pasada en la producción musical local, aparece el primer trabajo de la Tzantza. Saca la cara fue un puñetazo furioso y directo al vientre del caos y la corrupción. Nada con esa fuerza y esos beats se había escuchado antes. La denuncia trovadora quedaba relegada para otra generación de inconformes. La Tzantza empezaba a marcar su territorio.

Finales de 2004: descalabro político, social y económico en el Ecuador. Esta vez a la desesperanza se la siente desperdigada con menos sentido, las salidas se muestran cada vez más estrechas.

Finales de 2004: sale a la luz con relativo bajo perfil el nuevo CD de Tzantza, tras otros cuatro años de espera.

Inicios de 2005: se advierte el regreso de aquel caudillo bufonesco luego de ocho años de exilio en Panamá. El desastre se consuma y finalmente regresa, con la misma guayabera blanca de miserable impunidad.

Inicios de 2005: la salida de la nueva producción de Tzantza Matantza revienta.

Esta vez ellos se sitúan A la cabeza del combate.

Algo potente hay en esas coincidencias.

¿Las producciones de sus discos, Saca la cara y A la cabeza, también se perjudicaron por los efectos de la inestabilidad política del país? Porque cada uno tiene cuatro años de separación...

KM: La inestabilidad del país siempre va a afectar, sobre todo en el aspecto económico, que es indispensable para producir un trabajo, pero lo que pasó con Saca la cara fue que apenas empezábamos a conocer sobre cómo grabar una canción. Aquí en el país nadie había grabado antes un tema hip hop y nadie sabía como hacerlo. Todo estaba enfocado en el rock o el pop, pero de hip hop no se sabía nada, así que la producción fue un esfuerzo propio que se alargó a casi cuatro años desde que nos juntamos como grupo.

SK: y lo que pasó conA la cabeza fue que después de habernos presentado en Bogotá en 2001, nos dimos cuenta del profesionalismo con el que se trabaja en otros países, y decidimos no apresurarnos a sacar un trabajo mediocre, sino que dilatamos la producción hasta quedar totalmente convencidos de que el nuevo disco iba a sonar muy bien.

¿Es esa misma espera por lograr que las cosas se hagan bien lo que ha impedido que se presenten en conciertos locales en los últimos cuatro"años?

KM: Lamentablemente en este país nunca se ha producido un concierto de hip hop en excelentes condiciones. Es por falta de capacidad en la organización o por hacer de menos al género, pero el resultado es una falta de respeto para el público y para los grupos. Por eso no queremos hacer un concierto sin las condiciones ideales.

Pero, al ser el grupo pionero de! hip hop puro en e! Ecuador, ¿No creen que tienen la responsabilidad de trabajar para que esas condiciones mejoren?

SK: Sí, asumimos ese papel, y entendemos la responsabilidad de promover el cambio. Siempre hemos hecho las cosas por nuestra cuenta y con nuestros fondos, pero desafortunadamente por el momento no tenemos ni los recursos económicos ni el tiempo necesario -porque cada uno se dedica también a otras actividades­ para autogestionar la organización de un gran concierto.

Entonces, con esas limitaciones, ¿Cómo perciben el momento actual del movimiento hip hop en el Ecuador?

SK: Creo que como movimiento está creciendo. Hay más grupos que se forman, pero el problema está en que se apresuran a producir discos o a presentarse en conciertos con condiciones de organización y de sonido de pésima calidad, y eso no permite que la exposición sea adecuada. Hay excepciones, como el trabajo de 38 Que no juega, que personalmente me gusta bastante, pero en general las condiciones son de bajo nivel.

KM: Insisto, la oportunidad que tuvimos de presentarnos en Colombia nos hizo tomar otra postura, se trata de lograr la profesionalización en todo lo que hagamos antes de mostrarnos.

La aparición de A la cabeza confirmó la tendencia marcada en el primer trabajo: lírica potente cargada de rabia que se dispone a arrancar las cabezas de los padecimientos sociales. Hay odio contenido durante cuatro años que al fin se canaliza con rimas, sampleos localistas y una producción musical de nivel muy superior a la primera.

El contenido de sus líricas es evidentemente combativo y la actitud con la que las transmiten pareciera inducir una rebelión en las mentes dormidas ¿ Se atribuyen ustedes el poder de provocar un despertar a través de la música que hacen?

KM: No pretendemos cambiar al mundo y no vamos a cambiar la forma de ser de la gente, pero sí vamos a contar las cosas como son. En nuestro medio la gente es muy sumisa y está acostumbrada a dejarse llevar por lo que le meten en la cabeza.

Queremos transmitir la realidad sin el maquillaje que le ponen los medios de comunicación y si eso hace que la gente abra los ojos, pues en buena hora, porque eso sí queremos que pase.

¿Y la forma de provocar esa reacción es usando algo de violencia en sus letras?

SK: Lo que puede ser catalogado como violencia es para nosotros parte de nuestra esencia. Nos gusta decir las cosas tal como las sentimos, sin adornadas, sino como reflejo de lo que vivimos y lo que vivimos cotidianamente nos da suficiente material para construir letras y música. Te hablamos de lo real, de violencia urbana, de corrupción política. Viene desde nuestra perspectiva y lo hacemos de frente; no hablamos de joyas, autos caros o pandillas porque primero no nos interesa y segundo, son temas que para nada se ajustan a nuestra realidad.

El álbum A la cabeza tiene el valor añadido del remix del tema "El estrujón cerebral", producido por AZA, productor húngaro próximo a entrar en el gran crew de Wu-Tang Clan ¿Cómo se dio esa participación?

SK: Nuestro manager se puso en contacto con AZA y le hizo llegar nuestro material. Le gustó mucho y nos pidió primeramente que grabáramos voces para el disco de un rapero húngaro que él está produciendo. Luego, como a cambio de esa colaboración nuestra, le pedimos que hiciera el remix de "El estrujón cerebral". El que quiere estrujar la sumisión.

Blog del Sucio Kabrón

 

" A LA CABEZA"

Disponible en

Buenos Aires

 

 

MP3s 

Tzantza Matantza

Sucio Kastro

 

 

 

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